Nº 16 en los quioscos . Abril - Mayo 2008. Sumario
El viajero
Escrito en piedra

Cuando te aproximas a la campiña de Valencia de Alcántara buscando los senderos que nos llevarían a los milenarios sepulcros, descubrimos a lo lejos, tras los campos de encinas y alcornoques, los grandes farallones rocosos que marcan la frontera portuguesa, una línea desconocida para aquellos hombres de la prehistoria, cuyos límites estaban marcados por sus territorios de caza, sus pastos, o sus campos de cultivo.

Más cerca despuntan berrocales e inmensos batolitos de granito donde los constructores de dólmenes desgajaron las gruesas losas, obra ingente en la que participarían decenas de hombres para trasladar y elevar...

Artículo completo en la edición en papel de Vivir Extremadura.